Se armó el Belén…

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En la EFA Boalares han preparado este año un tradicional «belén» napolitano. El artista, Fernando Pérez, nos muestra en estas fotos la dedicación y cariño dedicado a este tipo de representación.

Pero vamos a indagar un poco más en la historia…

¿Cuál es el origen del Belén napolitano?

La cuna de este tipo de pesebres que vivieron su mayor auge en la corte de Carlos III es, obviamente, Nápoles. Mucho antes de Carlos III, hacia el año 1.025, o sea, hace casi mil años, se hablaba en algunos documentos de un pesebre instalado en la iglesia de Santa María del Pesebre de Nápoles.

En su relación con España, hacia el año 1.340, la reina Sancha de Mallorca (nieta del rey Jaime I de Aragón «El Conquistador» y reina consorte en el Nápoles) regaló a la orden de monjas de Santa Clara un pesebre para la nueva iglesia construida en la capital napolitana, del que se conserva la figura de la Virgen María en el museo de San Martino.

En el año 1.532 es cuando se catalogan las primeras figuras de barro cocido en el conjunto de un pesebre completo realizado por Matteo Mastrogiudice en Sorrento (en el entorno metropolitano de Nápoles).

El rey Carlos III promovió la tradición de los belenes napolitanos en su corte y la reacción de los nobles no se hizo esperar en España: todos quisieron uno propio, llegando a convertirse en una especie de “juego palaciego” efímero, anual, un pretexto para el coleccionismo de entonces y, también, de ahora.

En el Palacio Real de Madrid se expone cada diciembre el belén napolitano de Carlos III, llamado Belén del Príncipe, con un montaje diferente cada año para homenajear a diferentes personajes históricos; en el Museo de Historia de Madrid también hay un belén napolitano expuesto de forma permanente y cuya visita es gratuita.

Cómo son los belenes napolitanos

Estos belenes están cargados de realismo y minuciosidad: el organillo suena al tocar la manivela, los ángeles portan incensarios de plata…, el vestuario está realizado a mano con sedas naturales y muchas figuras llevan joyas. El montaje de un belén napolitano es un conjunto de toda una obra escultórica de costumbrismo.

A diferencia del clásico belén de iglesia, plenamente simbólico e indisolublemente vinculado al nacimiento, el Belén Napolitano es un auténtico cuadro de costumbres: una escenografía que reta a la imaginación con piezas y escenas que se inspiran en textos bíblicos y leyendas cristianas, pero también en la vida popular y ceremonia nobiliaria, combinando lo costumbrista con lo exótico.