Crónica de la gala del 50º aniversario

Las EFAS (Escuelas Familiares Agrarias) acabamos de alcanzar medio siglo de vida en Aragón, promocionando el desarrollo social del medio rural en la Comunidad. Este sábado 16 de noviembre de 2019 hemos celebrado un acto en el auditorio del World Trade Center de Zaragoza donde se han impuesto becas educativas a las últimas promociones y al que ha asistido el vicepresidente del Gobierno de Aragón y consejero de Industria, Competitividad y Desarrollo Empresarial, Arturo Aliaga.

Este ha señalado el papel vertebrador que ejercen las EFAS en el territorio y ha agradecido a fundadores, profesores, alumnos, antiguos alumnos y agentes implicados por su labor. Ha asegurado que son entidades con “unas raíces tan profundas que han sido capaces de sustentar un tronco, unas ramas y unos frutos en todo el tejido rural y económico aragonés”.

Llegar a este 50 aniversario es más que una cifra, ya que actúan de dinamizadores del entorno, formando a los jóvenes en las ocupaciones que son necesarias en el medio rural, fundamentalmente agricultura pero también mecánica, sanidad, hostelería, etc. De esta manera se contribuye a revertir el éxodo y que los jóvenes se queden en el campo, potenciando el trabajo autóctono y la utilización de recursos endógenos.

Aliaga ha incidido también en lo fundamental que es el sector agroalimentario para Aragón y cómo este es responsable, en parte, del éxito de la Comunidad en el exterior. “Hay 1.200 millones de euros de producción aragonesa que van a mercados internacionales: vinos, frutas que van a Berlín y Arabia Saudí, alfalfa, melocotón de Aragón que va en avión a Ámsterdam y se consume en Japón”, ha puesto como ejemplos. “La innovación, colaboración y formación que vosotros lleváis a cabo en el mundo agroganadero e industrial están dando unos resultados espectaculares”, ha terminado.

Las EFAS ayudan, asimismo, a frenar la despoblación, un término que se ha incorporado a la jerga política recientemente pero contra la que ya luchaba el germen de estas escuelas rurales desde mediados del siglo pasado.

El presidente de las EFAS en Aragón, Ángel Turlán, se ha dirigido a un auditorio repleto de familias para agradecer su asistencia. “Sois la historia, el presente y el futuro del campo”, ha dicho. “Cuando me encuentro a antiguos alumnos, todos me manifiestan su cariño, sus recuerdos y su integración”, ha añadido con satisfacción.

Las EFAS son una institución educativa española con décadas de historia otorgando formación de calidad a las personas del ámbito rural. Son, además, pioneras en la formación profesional dual, así como en una visión integral formativa del alumno. Y todo ello dentro y para el desarrollo del mundo rural, uno de sus principios básicos. Más de 6.000 alumnos han pasado por sus manos en estos 50 años de historia.

Tras un video sobre los comienzos de las EFAS, fueron entrevistadas tres personas muy relacionadas con los comienzos de las EFAS en Aragón: Cosme Arrabal, Angelina Andrés y Ángel Romero.

Angelina Andrés fue la primera directora de la EFA de Pinseque que comenzó su andadura en 1973. Impulsora de la formación de mujeres en el mundo rural, Angelina recordaba cómo en un comienzo las EFAs formaban parte de la labor social de Ibercaja.

«Empezamos en Calahorra en la EFA La Planilla. Aquel primer trimestre de curso vimos que las chicas eran enredadoras, revoltosas. Sin embargo, el ambiente de relación entre la EFA y las familias era extraordinario». (…) «Desde un comienzo teníamos muy claro que el objetivo principal de la EFA era la formación de las personas. Empezamos sin titulaciones adecuadas, problema que fuimos resolviendo poco a poco. Las alumnas, sin embargo, fueron adquiriendo una gran confianza con las monitoras y éstas, a su vez, ayudaban a las alumnas a conocerse y valorar sus posibilidades con realismo. Con ilusión íbamos orientando a muchas de esas alumnas para idear proyectos que crearan trabajo en su entorno o mejorar sus empresas familiares. Era una vida muy rica desde el punto de vista formativo.»

Ángel Romero señaló en su intervención el papel fundamental que ejerció San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, en el impulso de las EFAS en la década de 1960. Y personas como Joaquín Herreros (Joaco), ingeniero, Felipe González de Canales y Francisco (Paco) Molina.

«Ellos secundaron y llevaron a la práctica lo que San Josemaría esperaba y deseaba para este proyecto: que fuera un sólido apoyo a la familia rural y una contribución a su formación, su preparación profesional, su bienestar y su vida cristiana. Fueron contactando con diversas personas en España para formar los grupos promotores locales. Y en Aragón contactaron con Aurelio Ortillés, agricultor, presidente de la cooperativa de Casetas Cadebro y alcalde de Botorrita. Ellos tenían gran ilusión pero contaban con pocos medios económicos. Aquí hay que aludir especialmente a Ibercaja que desde el primer momento colaboró con las EFAs en sacarlas adelante. Desde un punto de vista más personal, me incorporé a la EFA El Castillejo (Calamocha) en el curso 1969/70 en enero o febrero. Las paredes todavía rezumaban humedad porque aquello no estaba terminado. Me tuve que llevar una estufa de casa de mis padres porque estábamos helados. Hasta entonces los alumnos no dormían en la EFA sino que lo hacían en una pensión de Calamocha. En la EFA de Montarrón (Épila) me incorporé en el curso 1971/72. De esa época tengo muchos antiguos alumnos, algunos de los cuales se encuentran hoy aquí.»

Cosme Arrabal. Antiguo director de la EFA El Salto y Secretario General de las EFAs de Aragón.

«Me incorporé a las EFAS en julio de 1970. Carlos Marqués estaba esperándome. Empezamos los dos a trabajar y a buscar alumnos para Montarrón y El Salto. Era pleno verano, con una furgoneta Citroën dos caballos que nos dejó Luis Carbonell, uno de los miembros del grupo promotor. Lo primero que hubo que hacer fue limpiar la furgoneta que estaba llena de aperos de labranza para el campo. Íbamos a ver a los alcaldes y las fuerzas vivas de cada pueblo, el trabajo fue durísimo. El mundo rural ha cambiado de la noche al día. Cuando llegábamos a las casas a ver a las familias, nos recibían en la cocina. No había recibidores. Nos atendían y les explicábamos el plan de estudio de los chicos mientras hacían la comida. Era un ambiente muy entrañable y familiar. Tocara o no, nos daban de comer y no podías decir que no. Lo principal de las EFAS son las familias. Pienso que habría que rendir un homenaje a esas primeras familias que tuvieron fe en un proyecto que entonces estaba enteramente por construir.»

Tras las entrevistas, Hermenegildo Elvira, antiguo director de la EFA El Castillejo de Calamocha y vinculado durante más de 40 años a la institución, pronunció un discurso titulado: «Las EFAs ayer, hoy y mañana» donde incidió en las señas de identidad de las EFAS y el papel insoslayable que juegan en ella todas las personas de la comunidad educativa: padres, alumnos y profesores. A continuación se hizo entrega de un pequeño obsequio a modo de homenaje a 80 antiguos profesores de las EFAS de Aragón presentes en el acto.

Discurso de Hermenegildo Elvira, antiguo director de las EFAS: “Las EFAs: ayer, hoy y mañana”

¿Por qué surgen las efas? Situación del medio rural en la década de 1960: población activa agraria 25%, economía de subsistencia, baja productividad de las explotaciones, muy poco índice de mecanización, pocas o nulas infraestructuras, bajo índice de escolarización, los jóvenes se incorporaban al trabajo del campo a temprana edad (12-13 años), comienzo de un fuerte éxodo rural, falta imperiosa de formación.

San Josemaría conocía estos problemas sociales del medio rural. E impulsa a algunas personas para crear unos instrumentos formativos que ayuden a dignificar la vida en el mundo rural. Joaquín Herreros y Felipe González de Canales recogen y asumen este proyecto y empiezan a trabajar. Descubren en Francia una iniciativa interesante: las Maison Familiale Rurale, centros de formación en alternancia gestionados por las familias de los alumnos donde se facilitaba a sus alumnos una formación integral: intelectual, humana, cristiana con un sistema de aprendizaje apoyado en la experiencia de los mayores y el conocimiento del entorno. Y se plantean trasladar esa experiencia a España.

En los estatutos de cualquier EFA se expresa de forma más o menos literal el siguiente objetivo: “la promoción del medio rural a través de acciones formativas”. Inevitablemente surge la pregunta: ¿qué entendemos por “promoción” del medio? la “promoción” o desarrollo, se concibe como progreso económico pero también humano. No solo es una cuestión cuantitativa (el tener más) sino cualitativa (el ser mejor). El desarrollo supone realizaciones y adquisiciones materiales, pero su objetivo principal es el progreso cultural de las personas, de las familias y de los pueblos.

¿Cómo fue evolucionando el proyecto de las EFAs desde el punto de vista de la legislación educativa? Entre 1967 y 1971: sin autorización administrativa. Desde 1971 a 1997: nos acogemos a la primera Ley General de Educación (1970) y desarrollamos los dos cursos que entonces existían de Formación Profesional (FP1 y FPII) en explotaciones agrarias. Desde 1997 hasta la actualidad, bajo las distintas leyes orgánicas (LOGSE – LOE – LOMCE), se diversifica la oferta formativa en un escenario totalmente distinto al de dos décadas anteriores.

¿Hacia dónde vamos? Hemos Pasado de impartir FP agraria, únicamente, a ser la mayor oferta formativa en Formación Profesional de todo el país en el ámbito rural. Contamos con Ciclos Formativos de enseñanza reglada y Formación Profesional para el empleo. Con todo ello pretendemos dar respuesta a las necesidades formativas del entorno. El medio rural sigue teniendo unas necesidades formativas: intelectuales, técnicas, humanas, éticas.

¿Sigue siendo válido nuestro proyecto educativo? Sí. La participación familiar, la alternancia educativa (integradora del medio socio-profesional y el centro escolar), la formación integral de la persona, el pequeño grupo y la formación personalizada concretada, entre otras cosas, en el proyecto personal del alumno. No podemos establecer a priori qué oferta formativa concreta habrá en las EFAS dentro de cincuenta años pero sí que podemos señalar que si somos fieles al proyecto, la oferta formativa, será como un traje que se va adaptando de acuerdo a las necesidades surgidas.

Y para que este proyecto avance ha de basarse en los equipos de profesores, deben ser multidisciplinares, conocedores no solo de la materia en la que son expertos, también de la realidad social y económica del entorno. Para trasladar al aula, escenarios formativos que son cercanos y que preocupan e interesan a los alumnos. Esto nos obliga a ser abiertos al entorno donde se fragua la realidad de la vida.

Tras lo cual, visualizamos un video que recoge la situación actual de las cuatro EFAS de Aragón y una mesa redonda integrada por los siguientes participantes: Ana Belén Irigoyen, Mª Carmen Ortiz, Rafael Sánchez y Enrique Cortés. El diálogo reflejó de manera muy viva las vivencias de cada uno de ellos respecto a las EFAS y cómo estas han supuesto un verdadero punto de inflexión en su trayectoria vital.

Destacamos el testimonio de Rafael Sánchez, antiguo alumno y profesor de las EFAS:

Tengo 63 años. Me casé con Ana María Lorenzo, una mujer de Épila. Hemos tenido cuatro hijos, Ana, Rafa, Fernando e Isabel. Ahora ya tenemos una nieta, Lucía, a punto de cumplir su primer año. Nací en Córdoba. Desde los 5 hasta los 19 años viví en el cortijo La Reina, una extensa finca bañada por el río Guadalquivir, a mitad de camino entre la ciudad de Córdoba y Almodóvar del Río.

Tuve la inmensa suerte de ir a la EFA, gracias a mi madre que, sin tener estudios y viuda, supo ver con su corazón y con su cabeza que la educación es el mejor tesoro que puede dar a sus hijos. Ella decidió que mi hermano Fernando y yo fuéramos a la EFA Torrealba. Esa fue mi tabla de salvación. Cursé los tres cursos de la EFA y los dos del Centro de Promoción Rural (CPR). En el verano de 1975, con 19 años me ofrecieron trabajar en la EFA de Molino de Viento, en Campo de Criptana. Al año siguiente, me propusieron la comenzar en una nueva EFA en Manzanares: Moratalaz. Tras el servicio militar, justo antes de cumplir 23 años, desde UNEFA me propusieron trabajar en la EFA Montarrón en Épila. En total he estado trabajando como monitor de las EFA 14 años de mi vida. Cuando tenía 33 años gané una oposición y comencé a trabajar en la Diputación Provincial de Zaragoza, al servicio de los ayuntamientos, la mayoría municipios rurales donde mi función es trabajar en la promoción cultural de los municipios.

Si tuviera que resumir qué ha significado la EFA en mi vida puedo decir lo siguiente: Aprendí a tomar conciencia de mi situación como persona, aprendí la importancia de quererme y querer a los demás. Aprendí la necesidad de ser útil y dejar huella. Aprendí la necesidad de la formación permanente y del trabajo bien hecho, lo que me llevó a tener el sueño de la formación integral en la vida. Quizás el proceso de hacerse persona, en mi caso, se resume en el poder de la amabilidad. Monitores a quienes tuve como alumno, compañeros monitores en la EFA, personas de la Obra… todos ellos fueron amables conmigo. Me di cuenta el bien que se hace cuando se es amable y comprensivo, es lo mejor que podemos dar de nosotros mismos.

Otros alumnos que no pudieron estar presentes en el acto nos acompañaron a través de un sencillo video en el que nos daban sus felicitaciones.

En un momento posterior, subieron al atril tres empresarios: Cristina Muñoz (directora del centro de día “Nuestra Señora del Castellar”, dependiente del Ayuntamiento de Torres de Berrellén), Francisco Nasarre (empresario agrario) y Antonio Lizaga (gerente de Fuencampo), que testimoniaron lo que supone para ellos acoger en sus empresas respectivas a los alumnos de las EFAS y al mismo tiempo animaron a otras personas a hacer lo mismo.

Destacamos el testimonio de Cristina Muñoz, directora del centro de día “Nuestra Señora del Castellar”:

Buenos días. En primer lugar quiero agradecer a la EFA la oportunidad de compartir este acto con vosotros en representación del Ayuntamiento de Torres de Berrellén y del Centro de Día Nuestra Señora del Castellar. Como una entidad dedicada a la atención de las personas mayores para nosotros es un placer colaborar con la EFA La Noria desde hace ya bastantes años, tanto por las facilidades que siempre nos brindan la dirección y el profesorado del Centro, como por la calidad de las alumnas que han participado en los programas de prácticas en alternancia.

Todas las alumnas que han pasado por nuestro Centro en estos años, muestran un alto nivel, tanto en lo que concierne a la formación profesional como en su gran calidad humana y el trato exquisito con los pacientes. Destacan en el cuidado que ponen en hacer bien las cosas pequeñas. Nuestros usuarios son personas mayores con limitaciones tanto físicas como psíquicas, y para ellos resulta muy gratificante el contar con alumnas que les traen alegría, cariño y afán de superación. Ellas con cierta dosis de paciencia, solicitud y profesionalidad atienden las necesidades que puedan tener en cada momento.

Por parte del equipo de profesionales que trabajamos en el Centro de Día la presencia de alumnas en prácticas también supone una gran ayuda y estimulo en nuestro trabajo diario. Contar con alumnas colaboradoras, adecuadamente formadas, y que se integran con facilidad en el equipo de trabajo es de gran utilidad, ya que facilitan las tareas y muestran gran interés y motivación por aprender.

Os animo a vosotras alumnas a que mantengáis la ilusión de los primeros días de trabajo, y a que no olvidéis que el cariño, el respeto y la profesionalidad, han de ser los pilares sobre los que se sustente vuestro día a día en el trabajo. Mi enhorabuena a las EFAS en este 50º aniversario, tanto a profesores como personal de administración, ya que en estos años os habéis encargado de formar a grandes profesionales. Formación tanto a nivel profesional como intelectual, humano, social, moral y espiritual, y que contribuyen a hacer de sus alumnos y alumnas mejores personas que transformen y mejoren la sociedad con un estilo propio en el trabajo. Vuestro interés por conseguir que los alumnos se inserten en el medio rural y lo desarrollen hace que sea un elemento clave para el desarrollo de nuestro medio rural.

Proporcionáis una formación académica de prestigio, atendiendo a las últimas innovaciones tecnológicas y a las demandas del mercado laboral, priorizando una formación activa, práctica y cercana a la realidad para lo cual no dudáis en contar con instituciones locales, profesionales, empresarios, familias y alumnos. Todos ellos forman parte de la gran familia de la EFAs de Aragón y la hacen crecer y mejorar año tras año. Muchas gracias y hasta siempre

A continuación tuvo lugar el acto culmen del evento: la entrega de diplomas e imposición de becas a los alumnos egresados de las EFAs de Aragón. Los directores de los centros fueron haciendo lo propio con cada una de las promociones a medida que se iban nombrando.

Por último siguió la clausura del evento a cargo de José María Marín, presidente de la CECE en Aragón (Confederación Española de Centros de Enseñanza) a lo que siguió una foto informal en el escenario de alumnos y profesores y un cocktail.